El Siglo Médico: boletín de medicina y gaceta médica, Año LXIX, núm.3591, 7 d'octubre de 1922, pàgines 5-6 (545-546).
"UN CASO PROBABLE DE LEISHMANIOSIS EN CATALUÑA
por el
DR. ANICETO GRESA DE MIRAMBELL
Próximamente á fines del mes de Diciembre del año 1920, y á instancias del Sr. Garriga, amigo nuestro y vecino de esta población, tuvimos ocasión de prestar nuestros servicios facultativos á una niña procedente de Suria, y como la serie de síntomas que presentaba no estaban en concordancia con el diagnóstico formulado por otros distinguidos colegas que la habían visitado, aunque muy anteriormente, y, además, no podía decirse netamente fueran patognomónieos de ninguna de las enfermedades corrientes que azotan nuestra comarca ni las limítrofes, al par que una vez algo orientados, instituimos un tratamiento sintomático en armonía con las indicaciones capitales que debían cumplirse,
fuimos haciendo un estudio detallado al objeto de fundamentar lo más acertadamente posible un diagnóstico diferencial acrisolado en las observaciones clínicas más que en los trabajos de laboratorio tan difíciles de realizar, y de ellas sacar un fruto rápido en la visita domiciliaria y especialmente en la rural.
Llámase la rererida niña Conchita Serra Garriga, de seis años de edad, natural de San Juan de Vilatorrada, domiciliada actualmente en Navarcles; su padre nada digno de mención padeció, y su madre á pesar de un aborto nada pudimos deducir de él, ya que como fruto de su matrimonio ha tenido y conserva seis hijos en perfecta salud.
En Suria, población que como hemos dicho residían anteriormente, habitaban una casa muy húmeda, y la referida Conchita, juguetona como las demás niñas de su edad, distraía los ratitos de ocio lo propio que sus hermanitos con un perrito faldero que tenia en su casa, al cual acostaba en su cama, cuyo dato citamos, aunque en el primer momento no le diéramos importancia.
La enfermedad actual, según antecedentes que pudimos recoger por sus padres, empezó poniéndose triste, sin ganas de jugar, nada la distraía; al par que avisaban al médico, se
percataron que tenía calentura, frecuentes vómitos, alternativas de estreñimiento ó diarrea, se enflaquecía paulatinamente; su piel adquiría un tinte amarillo como sucio, y finalmente, las piernas se edematizaron, por todo lo cual y según referencias que nos proporcionaron, no es raro que alguien pensara en los primeros momentos se trataba de una nefritis, como así ocurrió.
Parece que habían transcurrido cerca de dos meses de haber enfermado, cuando se nos llamó para visitar á la referida enfermita [...].
[...].
Navarcles, Diciembre 1921."


