25 de juliol del 2026

El Dr. Gresa fou víctima d'assetjament (23-02-1923)

La Voz médica, Año II, núm.26, 23 de febrer de 1923, pàgina 3.

"Informaciones sobre partidos médicos.
Para las señoras de los médicos. 
«El apetito ciego, a muchos precípote», digo, precipita. ¿Qué mal hado aconsejó a nuestro estimado compañero Sr. Gresa de Mirambell el cambio de partido de un pueblecito muy lindo de la Cerdaña española, por el de Navarclés, o Santa María de Navarclés? 
La Cerdaña, Ecretania o Ceretanus Tractus, fué en su origen un sólo territorio español perteneciente a los condes de su nombre, cuyos príncipes se extinguieron en 1196, y su estado se incorporó al condado de Barcelona, y permaneció con título particular en la real corona de España íntegramente, hasta que por la paz de los Pirineos, en 1559, se cedió a Francia el territorio de allende dicha cordillera orográfica.
Navarclés forma partido con Talamanda [sic] y Potit de Vilumara [sic], en los montes manresanos con 1.900 habitantes, un recorrido de 17 kilómetros y una titular de tercera categoría, con cuyo sueldo, según clasificación, no siempre se ha anunciado vacante, por lo que ha sido protestada por la Junta en alguna ocasión. 
La odisea de nuestro compañero en Navarclés fué saladísima, según él refiere. Le nombraron titular interino con 150 pesetas anuales, porque la Junta había protestado el anuncio por consignar menor cantidad a 2.000 pesetas que por titular le corresponden; interinidad que duró hasta el 14 de Noviembre de 1920, en que nombraron a otro, a quien le extendieron el nombramiento en Febrero de 1922 y le destituyeron en el acto. 
Durante el tiempo en que ejerció libremente; y siendo único facultativo en la localidad, le obligaron a curar, y gratis, a un Guardia civil lesionado en una colisión con obreros; en otra ocasión, recibió «una citación para hacer una papeleta de defunción, que a todo trance querían, pero que no pudo hacer, pues tenía enfermos graves en su demarcación antes que visitar a un difunto para firmar la certificación de defunción. Al llegar por la noche se encontró en su domicilio otra citación urgente provocativa y se personó en su domicilio y no había cadáver.» Hemos copiado textualmente sus palabras, porque si no había cadáver, se perseguía la felonía de cogerle in fraganti su falsedad en documento público, con todas sus consecuencias. 
Lo peor hubiera sido que hubiera habido cadáver de un difunto a medias. Explicaremos la paradoja. 
Falleció un zapatero de portal. Los compañeros velaron durante la noche el cadáver. La familia, cumpliendo deberes de cortesía zapateril, colocó en la antesala mortuoria pan, queso y vino, a lo que se llama paniquesear, y es costumbre en muchas localidades. Los velantes salían a la antecámara a echar el trago, con libaciones más numerosas y frecuentes Padresnuestros. El cadáver quedaba en el suelo cuán largo era, y algo más que se estiraba por sí mismo; apoyados en tierra cabeza y pies, y alumbrado por cirios. En uno de los intermedios de trago, los que volvieron a entrar para continuar velando, salieron despavoridos anunciando que el zapatero había muerto a medias. 
El pánico se apoderó de todos, y huyeron. Hecha la calma, entraron los más osados en la cámara mortuoria y encontraron sentado el cadáver del zapatero. Una broma macabra. ¡Quién sabe si en el caso de nuestro compañero se trataría de caso idéntico para que se alejara de Navarclés! Porque los pueblos...
UNA MÉDICA"