Las Noticias, Any XVI, núm.5333, 4 de gener de 1911, pàgines 1-2.
"ESTUDIANDO UN PROBLEMA
EL TRABAJO NOCTURNO DE LA MUJER
Un redactor de LAS NOTICIAS visita los centros afectados
Cuando el legislador viene á lesionar intereses creados por leyes anteriores, el Estado debe resarcir á los perjudicados.
— Chateaubriand
Hacia el alto Llobregat
Con un frío glacial que avaloraba extraordinariamente las mantas de que había provisto el interior de la tartana el dueño de ella, emprendí la marcha muy de mañanita hacia San Fructuoso de Bajes, pueblo distante unos siete kilómetros de Manresa, con intento de visitar las fábricas conocidas por de San Benito de Bajes y Puente de Navarcles.
A poca distancia del pueblo abandonó el carruaje la carretera general, torciendo á la derecha, y enfilando por un holgado camino de travesía que conduce á dichos establecimientos fabriles.
Por cierto que á dos tercios del camino andado tropezamos con un monumento que mereciera serlo nacional, y que pertenece al notable pintor Casas, condueño de una de aquellas fábricas.
Me refiero al casi derruido convento de San Benito, notable construcción románica, de la cual se conservan unos claustros cuyas columnas son un modelo de estilo, á parte de no pocos fragmentos de un valor histórico y arqueológico inapreciable.
Confieso que ignoraba la existencia de ese notable recuerdo del VIII ó IX siglos. El pintor Casas merece un aplauso de los verdaderos amantes de las cosas de nuestra tierra, pues á costa de sacrificios inmensos está procediendo á la restauración completa del antiguo monasterio. En una de cuyas alas, que estaba convertida en un montón de escombros, ha mandado construir habitaciones modernas, aunque no en su aspecto exterior, pues ha utilizado las mismas piedras que formaban los antiguos muros de la casa abacial.
¡Qué de recuerdos trajo á nuestra mente la augusta abertura de aquellos pesados arcos; las gruesas y cortas columnas que ostentan cien distintos motivos ornamentales, propios de aquella época; motivos de ejecución grosera, burda, si se quiere, pero siempre original, justa en proporciones y sin repetirse en ninguna de las cuatro caras de los capiteles!
¡Con qué emoción se contempla la huella que durante siglos imprimió por el desgaste la planta de cien generaciones de monjes en las toscas losas de la escalera que conduce al coro; en las anchas piedras que pavimentan el claustro!
Más de dos horas pasé recorriendo aquellos lugares, y en Dios y en mi ánima que no ha de pasarse mucho tiempo sin que vuelva á contemplar esos arcaicos recuerdos, por los que me perezco. Son merecedores de algo más que de la ligera mención que hoy hago de ellos, pues ni mi misión actual es esa, ni casa bien el arte con las informaciones de carácter mercantil.
Y di de mano á la poesía para entrar de lleno en el templo de lo práctico: en la hermosa fábrica de los señores don Isidro Puig y Compañía.
Recibióme amablemente el ingeniero mecánico, director de la fábrica, señor Mir y Baratau, y por él supe que trabajan allí 390 obreros, mujeres 265 de ellos;
Que esos obreros pertenecen á los pueblos de San Fructuoso y Navarcles, en una proporción de un 20 por 100 los del primer punto;
Que el trabajo de preparación se efectúa casi en su totalidad por mujeres, y de noche, repitiéndose el caso de que todas prefieren el trabajo nocturno al de día. Pude comprobarlo interrogando á algunas de ellas cuando, á la caída de la tarde y en mi viaje de regreso, me crucé con ellas en el camino.
Al preguntarle el promedio de los jornales que ganaban los obreros en aquella casa, nos enseñó el señor Mir varias nóminas de distintas semanas, y sacamos una proporción de 22 pesetas semanales para los hombres y de 17 para las mujeres.
A preguntas nuestras se dignó contestar que la fuerza hidráulica de que dispone la fábrica es no pocas veces escasa para la maquinaria existente.
—Es un hecho —añadió— que desde hace algunos años el estiaje del río es cada vez menor, y menor la fuerza, por consiguiente, lo que obliga á no desperdiciarla ni un minuto. Que se apruebe la ley suprimiendo la labor nocturna de la mujer, que es la que ha hecho siempre el trabajo de preparación, y nos veremos obligados á cerrar la fábrica. Trabajando solo de día, una fábrica de 10,000 husos, que alimenta 500 telares, no produce preparación para todos, y tiene ó tendría que parar 200 de aquéllos. Además, la filatura es la que gasta mayor cantidad de fuerza, y esa proporción resulta aún mayor que la expresada. Ahora bien: calculemos el número de telares que hoy trabajan, y demos de barato que todos los fabricantes se hallen, como se hallan, en idénticas ó parecidas condiciones que nosotros. Resultaría, suprimiendo el trabajo de noche, que quedarían parados en las riberas catalanas 60,000 telares; y esos telares tributan á razón de 25 pesetas cada uno. Ese dato dirá á usted si los que legislan conocen ó no la ciencia de los números.
Visitamos los inmensos talleres ó cuadras, y nos despedimos del amable director, dirigiéndonos á la vecina fábrica.
Pertenece ésta á los señores Vives, Figueras y Compañía, y se la conoce en el país por la fábrica del Puente de Navarcles, por estar enclavada junto á dicho puente.
En ella trabajan 50 hombres y 100 mujeres. El promedio de lo que semanalmente ganan es de 23 pesetas los primeros y 16 pesetas las segundas.
Visitamos la instalación, que es magnífica y en perfectas condiciones higiénicas. Al preguntar al director, que fué quien nos facilitó los anteriores datos, qué opinaba respecto á la supresión del trabajo de la mujer, nos contestó:
—Opino que es la ruina á plazo para los fabricantes y la ruina inmediata para el obrero. Mire usted, hace 50, 40 y 30 años no había en las fábricas más que un 4 por 100 de hombres, excepción hecha de los encargados, y el trabajo de preparación se hacía exclusivamente por mujeres, como hoy. En el batán y las cardas hay y habrá hombres; no pueden ser mujeres. En los manuares y mecheras, que es lo que más hay en las fábricas, han trabajado mujeres toda la vida; nunca se ha visto un hombre en ellas. En la filatura el número de hombres empleados no ha llegado nunca á un 10 por 100 en esta comarca. De manera que, conociendo estos datos, dígame si es posible la vida con la supresión del trabajo de noche.
—Ha hablado usted de la ruina inmediata del obrero...
—Y lo repito —añadió—, pues es exacto cuanto ha escrito usted en los anteriores artículos acerca de las consecuencias del paro de noche, y á ellos me remito.
—¿Y respecto á los jornales?
—¿A qué se refiere? —exclamó con extrañeza.
—Hace dos días oímos exclamar á una obrera de que si no pagaba una cuenta que debía, era por lo poco que ganaba. Unas nueve pesetas.
—Puede que sea verdad, pero como no fuese ayudanta, no dé usted mucho crédito á ello. Sucede á veces, aunque no en esta casa, que alguna obrera oculta á su propio padre la mitad de lo que gana para gastarlo en cintajos, aunque ese caso se ha dado pocas veces. Y lo mismo han hecho algunos hombres con sus mujeres para dedicarlo á vicios.
—¡Pero eso cae en desdoro de los fabricantes!
—¿Quién lo duda?... Sin embargo, el que quiere de buena fe asesorarse, acuda á los libros de pago semanal, y no habrá fabricante que se niegue á enseñarlos, como he hecho yo con usted.
Siguieron los saludos de rúbrica, y volví á montar en mi tartana, tomando el camino que conduce á Sallent. Arreciaba el frío porque caía la tarde y soplaba un airecillo Norte que helaba el resuello.
Pallardó y Bastard de la Torre
San Fructuoso de Bajes, Diciembre 1910."